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¿Quién es Judy Garland y por qué es una de las figuras más trágicas de Hollywood?

La película que ha nominado al Oscar a Renée Zellweger nos lleva a pensar nuevamente en la historia de Judy Garland, una actriz que se convirtió en una de las figuras más reconocidas en la industria pero tuvo que pagar un gran precio por ello.

 

Judy es una cinta conmovedora que nos muestra la serie de conciertos que dio la actriz y cantante Judy Garland en Londres, espectáculos rodeados de escándalos y rumores que entenderás un poco mejor si conoces un poco más sobre la historia de este personaje.

 

En pleno siglo XXI, con Saoirse Ronan protagonizando Mujercitas y Margot Robbie produciendo sus propias películas no escucharás tan frecuentemente el nombre de Judy Garland pero aún así reconocerás algunos de sus grandes éxitos.

 

 

La historia de Judy Garland, una tragedia provocada

 

 

Con tan solo años Judy fue protagonista de uno de pocos filmes considerados Memoria del Mundo por la Unesco, El Mago de Oz. Estrella juvenil de Hollywood, icono para comunidad LGBT+ y protagonista de una de las cintas más importantes en la historia del cine la historia de Judy Garland estuvo marcada por el lado oscuro del entretenimiento.

 

La historia de Frances Ethel Gumm o Judy Garland en el mundo del espectáculo inició cuando aún era muy niña, su madre la obligó a formar un trío musical junto a sus hermanas llamado The Gumm Sisters.

 

Durante este tipo su madre les daba una pequeña píldora por la mañana y por las noches para mantenerlas con energía y ayudarlas a dormir. Dice su biógrafo oficial que fue aquí la primera vez que decidieron drogarla para mantener un buen espectáculo, suceso que se repetiría una y otra vez durante su carrera.

 

Pero su gran oportunidad llegó cuando, a los firmó un contrato con la la compañía de años, producción Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), esa del león rugiendo antes de la película. Esta productora sería quien la llevaría a la pantalla grande.

 

 

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Para la compañía el talento actoral y la potente voz de Judy eran un incentivo perfecto para mantenerla en sus filas; sin embargo, la pequeña Garland no cumplía con los estándares de belleza de una actriz de cine, no era, según los ejecutivos, lo suficientemente bella, ni lo suficientemente delgada.

 

La solución, según los productores (y su madre) era utilizar drogas para controlar su peso a las que comenzaron a llamar “vitaminas”.

 

Desde los trece hasta sus últimos días de vida Judy sería adicta a estas “vitaminas” que le propiciaron no sólo distintos problemas de adicción, también una fuerte dismorfia corporal que la llevó a tener fuertes problemas alimenticios y varios intentos de suicidio.

 

Para dar un poco de contexto a la historia de Judy Garland tenemos que añadir que en esta “época dorada de Hollywood” no existían los sindicatos actorales ni los límites de horarios de trabajo. Razón por la cual las productoras aprovechaban cada segundo del día para grabar sobre explotando a los trabajadores.

 

 

En un ambiente así era obvio que los actores no podían mantener una apariencia “fresca” de forma natural, por lo que las empresas les obligaban a consumir anfetaminas y barbitúricos cada día.

 

Para el momento en el que protagonizó El Mago de Oz, Judy tenía años enganchada a estas sustancias para conseguir llevar a cabo su día a día. Tras el éxito de la película y su despunte en popularidad, las medidas de control aumentaron.

 

 

La caída de la estrella

 

 

La cantante trabajó sin parar desde entonces, como una de las actrices más cotizadas de MGM había poco tiempo para el descanso pero eso no le impidió enamorarse. Durante su vida, Judy se casó 5 veces aunque en ninguna de ellas logró mantener una sana estabilidad emocional.

 

Algunos de los hombres con los que se casó buscaban un beneficio financiero de la unión, otros no podían manejar las adicciones y problemas mentales de la actriz, pues con los años la necesidad de sustancias la volvió incontrolable y esto no solo afectó su vida personal.

 

En 1949, diez años después de El Mago de Oz, MGM decidió reemplazarla por Ginger Rogers en la película The Barkleys of Broadway. Tras su primer intento de suicidio, Judy Garland ya se había creado una reputación de problemática, adicta e irresponsable y la productora, quien por años había fomentado esta adicción, decidió sacarla de su equipo.

 

La historia de Judy Garland parecía que iría en picada hasta que Warner la eligió como la protagonista de Nace una Estrella, la que vimos hace poco con Lady Gaga. La película fue nominada al Oscar y le dio una nominación a ella por su actuación, pero no recaudó lo que la productora esperaba, cancelando su contrato para tres películas más.

 

 

No todo fue perdido pues su aparición en esta cinta, en la que por primera vez se mostró pérdida y vulnerable, la posicionó como un ídolo entre la comunidad LGBT+ que la vio como un alma perdida en el mundo del espectáculo. Esta comunidad sería uno de sus más grandes apoyos hasta los últimos días.

 

Fue para este momento que la historia de Judy Garland llega a lo que nos muestra Renée Zellweger con gran maestría. La actriz comienza a dar una serie de conciertos de sus grandes éxitos, espectáculos con los que ganó un Grammy y recuperó la estabilidad financiera, pero nada es sencillo cuando los problemas de salud mental no son atendidos de manera adecuada.

 

 

Las presentaciones de Judy la mandaban en un espiral de ansiedad que sólo controlaba con morfina y barbitúricos lo que terminó en una sobredosis accidental en 1969, cuando tenía solo 47 años. Así terminó la historia de Judy Garland, una estrella a la que los altos estándares de Hollywood y las malas prácticas destrozaron detrás del escenario.

 

 

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