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Jojo Rabbit: una película para aprender a amar al otro

La esperada sátira de Taika Waititi, a quién seguro conoces por dirigir Thor: Ragnarok, llega a los cines y en esta reseña de Jojo Rabbit te vamos a contar por qué no puedes perdértela.

 

Ambientada durante el último periodo de la Segunda Guerra Mundial, la película nos muestra a Jojo Betzler, un niño alemán de 10 años cuyo amigo imaginario es el mismísimo Hitler, o al menos una versión idealizada e infantil de este. Miembro de Las Juventudes Hitlerianas, cree haber aprendido todo acerca de la guerra y su mayor deseo es proteger al Führer.

 

Todo parece ser perfecto hasta que Jojo se da cuenta que su madre ha escondido a una niña judía en la antigua habitación de su hermana.

 

 

Jojo Rabbit: la inocencia dentro de la guerra

 

 

Cuando comienzas a leer la sinopsis y te das cuenta que el protagonista es un niño nazi que idolatra a Hitler parecería imposible sentir ternura y empatía por él, pero cuando ves un poco más allá no podrás evitarlo.

 

El mensaje de la película es claro, y no podemos evitar destacarlo en esta reseña de Jojo Rabbit: los niños no nacen odiando, se les enseña a hacerlo. Como te lo mencionamos antes, Jojo es parte de Las Juventudes Hitlerianas un programa nazi creado para adiestrar a los jóvenes alemanes.

 

Este proyecto (que en algún momento llegó a ser obligatorio) reclutaba a niños y adolescentes desde los 10 hasta los 18 años para educarlos en la ideología nazi y enseñarles a usar armas militares (preparando a los futuros soldados).

 

 

Aquí encontramos el origen de la idolatría de Jojo, este pequeño ve a Hitler como un superhéroe y aún así es incapaz de concebir el odio hacia otro humano, por lo que comienza a imaginar a los enemigos de los nazis (en este caso los judíos) como seres monstruosos y peligrosos que rondan en la oscuridad.

 

Por esto no te será difícil empatizar con Jojo, quien no es más que un niño a quien le han enseñado a odiar y aún así no logran contaminar su espíritu, pues, cuando descubre que aquel al que temía no es más que otro humano comienza a cuestionar aquello que creía la verdad. Taika Waititi lleva todo este drama hacia la comedia y nos presenta una película conmovedora.

 

 

Reseña de Jojo Rabbit, una sátira dulce y divertida

 

 

A modo de sátira, Waititi exagera la Alemania nazi hasta rayar en lo ridículo y nos muestra el final de la Segunda Guerra Mundial desde el punto de vista de un niño de 10 años, con todo lo ilógico y fantasioso que esto conlleva.

 

Desde la primer escena en el campamento nazi, en donde los niños son instruidos a quemar libros y divertirse, hasta la personalidad del Hitler imaginario los momentos inverosímiles plagan la cinta y en esta reseña de Jojo Rabbit debemos aceptar que este es uno de los mejores elementos de la cinta.

 

 

También resaltaremos el importante papel de los personajes secundarios, como la madre de Jojo, interpretada por Scarlett Johansson, quien a pesar de no concordar con la ideología nazi busca la mejor manera de proteger y guiar a su hijo.

 

O el del Captain Klenzendorf, interpretado por Sam Rockwell y la instructora Fräulein Rahm, Rebel Wilson, quienes están a cargo del sarcasmo y la comedia física.

 

Por último en esta reseña de Jojo Rabbit hablaremos del director Taika Waititi que además de dirigir el espectáculo, fue el encargado de escribir el guion de la película e interpretar al alocado amigo imaginario de Jojo, Adolf Hitler y, para sorpresa de muchos, realiza estos tres trabajos de manera espléndida.

 

 

Esto no quiere decir que sea una película perfecta, al igual que la mayoría, tiene sus altos y sus bajos. En este caso la pata floja de Jojo Rabbit es el drama, pues no alcanza a remover las fibras sensibles al punto de hacerte llorar de la emoción, pero es un trabajo decente.

 

 

Conclusión de la reseña de Jojo Rabbit: esta es una de esas películas que puedes ver sin importar tu estado de ánimo, pues terminarás con una gran sonrisa. Además, el mensaje de tolerancia y antirracismo siempre es bienvenido.