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reseña Ya no estoy aquí

#MovieMomento: Ya no estoy aquí, la película que recuerda que existe el racismo en México

En este #MovieMomento hemos decidido alejarnos de las típicas comedias románticas comunes en el cine mexicano para darle espacio a una cinta que nos muestra la historia de un México que muchas veces decidimos pasar por alto. En esta reseña de Ya no estoy aquí te diremos porque esta cinta ha causado tanta sensación.


Existen películas que llegan a nosotros en el momento exacto para causar impacto. Este fue el caso del filme Ya no estoy aquí, una cinta que al ritmo de las cumbias rebajadas, dentro y fuera de la pantalla, nos ayudó a recordar la importancia de darle voz a aquellos sectores de la sociedad a los que por años se ha silenciado.



Reseña de Ya no estoy aquí: entre la música y el olvido


Si estás en Netflix buscando qué ver de nuevo ahora y por alguna razón no te has decidido a darle play a esta película mexicana, quédate en esta reseña de Ya no estoy aquí, porque te vamos a decir algunas de las razones por las que deberías darle una oportunidad a esta cinta.



Ya no estoy aquí nos muestra la historia de Ulises, un joven de 17 años miembro de una pandilla de kolombia, llamada Los Terkos, una tribu urbana en Monterrey que ha encontrado en la música de cumbias rebajadas la mejor forma de escapar de todos los problemas que los rodean.


Hasta que Ulises queda atrapado en medio de una pelea de cárteles y debe huir del país para evitar ser atrapado por el crimen organizado.


Es entonces cuando se muda a Nueva York, en donde tendrá que intentar vivir, sin conocer el idioma ni tener ninguna clase de respaldo emocional. Todo esto sin perder su identidad a pesar de las adversidades.


Antes de continuar con la reseña de Ya no estoy aquí, tenemos que hablar del interesante grupo al que pertenece Ulises.


Hace unos años existía en Monterrey una tribu urbana que se hacía llamar cholombianos. Este era un grupo no violento que tomaba parte del estilo de los cholos y lo mezclaba con la pasión por la cumbia, lo que los hacía sentirse ligados a Colombia.


Pero no hablamos de las cumbias que todos hemos escuchado en algún momento, el amor musical de esta tribu se dirige a las cumbias rebajadas, un subgénero que toma la cumbia colombiana clásica y la modifica para hacerla más pausada y lenta. En palabras del protagonista de esta cinta, así la música dura más y tiene más sentimiento.



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Hay varios motivos por los que la película Ya no estoy aquí es una gran opción para disfrutar de estos días en casa. Uno de ellos es que por supuesto no permite conocer un tipo de cine al que no estamos acostumbrados, en el que no podremos encontrar romance, comedia o acción, pero sí podremos conocer historias de personas que nos rodean y hemos estado ignorando.


Ulises y sus amigos son un grupo de adolescentes que se unieron al ver reflejado en los otros la misma soledad que ellos mismos sienten y en conjunto logran establecer un espacio seguro. Estos chicos viven en un momento de extrema violencia en el que no formar parte de ella es igual de peligroso que hacerlo, se encuentran enfrascados en sus propios problemas y no ven en nadie más un genuino interés hacia ellos.


Esta es la razón por la que para Ulises será tan importante su relación con Los Terkos y por ello es tan relevante el tiempo que pasa lejos de ellos. Cuando se encuentra con este grupo, el personaje principal es capaz de olvidar el rechazo permanente que recibe por parte de la sociedad.


reseña Ya no estoy aquí

Y este es uno de los temas de la reseña de Ya no estoy aquí por los que esta cinta llega en el momento indicado. A raíz de todo lo que ha sucedido con el movimiento #BlackLivesMatters, por primera vez en muchos años, la sociedad mexicana está dispuesta a hablar sobre el racismo generalizado que se practica en el país.


Ulises es un muy buen ejemplo de la discriminación que día a día viven las tribus urbanas. Cuando el personaje de Ulises se encuentra alejado de su equipo comienza a ser cada vez más consciente de los estereotipos, las burlas y el rechazo que su apariencia y origen genera. Y esto se reflejó perfectamente dentro y fuera de la pantalla.


A pocas horas de su estreno en Netflix, la película Ya no estoy aquí ya había producido varias opiniones entre los espectadores, entre las que abundaban los regiomontanos ofendidos por ser representados de esta forma.


Una buena parte del público de Monterrey se sintió ofendido por ver una película en la que los protagonistas no cumplieran con cánones típicos del cine (como sí lo hizo Cindy la Regia). Y comenzaron a manifestar su molestia al director de la cinta bajo el argumento de “esto no representa a Monterrey”.


Y este es el gran punto a analizar en la reseña de Ya no estoy aquí. Estamos acostumbrados a aplaudir cierto tipo de cine, en el que solo se ve una parte muy pequeña de la sociedad mexicana y elegimos ignorar totalmente a aquellos que no entren en este círculo.


Sin embargo, esta película ha decidido no hacerlo y por ello, a pesar de no contar con los efectos especiales más desarrollados de la industria o con la participación de los actores más populares del momento es una de las producciones de Netflix que nadie debería pasar por alto.



Nuestra calificación en la escala lince:




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