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historia de la peste negra

Todo lo que no sabías acerca de la peste negra en Europa

La historia de la peste negra puede considerarse uno de los capítulos más aterradores a los que se ha enfrentado la humanidad. Millones de muertos, ciudades totalmente devastadas y mucho pánico fueron tan solo la punta del iceberg de la mayor crisis sanitaria en el mundo.

 

El COVID-19 se ha convertido en una de las epidemias de más alcance, pero sigue siendo una de las menos mortíferas (por suerte) y aunque en este momento nos podría parecer un problema gigantesco debemos de recordar que no es la primera gran pandemia que aterroriza a la humanidad.

 

En un momento en el que los avances científicos no eran suficientes y las creencias religiosas y los rumores eran más fuertes que los hechos, Asia y Europa debieron enfrentar la pandemia más mortífera hasta ahora. Esta es la historia de la peste negra.

 

 

¿Qué es la peste negra?

 

 

La peste negra o peste bubónica es una infección bacteriana que tiene 3 diferentes tipos de acción (bubónica, septicémica y pulmonar) dependiendo de en qué parte del cuerpo esté implicada.

 

Bubónica: Es la forma más frecuente y se caracteriza por la inflamación de los nódulos linfáticos de la ingle, la axila o el cuello. Con la inflamación los nódulos pueden alcanzar el tamaño de un huevo de gallina. Sus síntomas son fiebre, dolor de cabeza, fatiga y dolor muscular.

 

Septicémica: El siguiente nivel, más grave, se produce cuando las bacterias de la peste se integran al torrente sanguíneo y comienzan a multiplicarse en él. En esta etapa a los síntomas se le suman sangrado de la boca, la nariz, el recto o por debajo de la piel, además de la aparición de gangrena en las extremidades.

 

Pulmonar: Este tipo es el menos frecuente pero el de mayor mortalidad. Aquí la bacteria ataca directamente a los pulmones causando insuficiencia respiratoria y choque tan solo dos días después de la infección. Sus síntomas son tos con sangre, falta de aliento, náuseas, debilidad extrema y dolor en el pecho. Además de ser letal este tipo de peste negra es el más contagioso.

 

 

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¿Cómo inició la historia de la peste negra y por qué fue tan extensa?

 

 

Según los registros la historia de la peste negra comenzó en el desierto de Gobi, al sur de Mongolia, en donde se sospecha estuvieron los primeros casos. Entre 1331-1334 llegó a China, que en ese momento era una de las regiones más conectadas por el comercio marítimo.

 

A principio del siglo XIV las rutas comerciales comenzaron a crecer cada vez y crearon distintas conexiones entre continentes que antes estaban apenas en contacto.

 

Así, la peste bubónica pasó a la India, Rusia y Mesalina, una de las rutas comerciales más importantes de Europa en 1346. Desde ahí no paró de expandirse llegó a España, Francia, Italia, Escocia, Irlanda Inglaterra, Suiza, Países Bajos, Hungría, extendiéndose hasta el Norte de África.

 

Pero antes de iniciar a hablar sobre la historia de la peste negra tenemos que saber cómo se contagia. La peste negra proviene principalmente de los roedores y las pulgas en estos son la principal fuente de contagio.

 

Las pulgas de los roedores suelen moverse a los canes cercanos e incluso pueden picar directamente a los humanos, en la Edad Media las roedores y las pulgas eran muy frecuentes en los poblados (y en los barcos) y este podría ser el inicio de la propagación.

 

Existe un caso en la historia de la peste negra que deja claro cómo comenzó a moverse la enfermedad. Se trata de un barco noruego que atracó en Mesalina, el navío se encontraba repleto de ratas, algo muy común en la época, lo que llamó la atención es que toda su tripulación se encontraba en estado grave, prácticamente moribundos.

 

Tiempo después otra embarcación muy similar llegaba a Noruega con el total de su tripulación muerta.

 

 

Pero esta no es la única forma de contagio. Como te mencionamos antes la peste negra en su versión pulmonar no solo es la más mortal, también es la de más fácil transmisión. Esto es porque al igual que el coronavirus la bacteria de esta enfermedad puede ser transmitida por las micropartículas de saliva que expulsamos al hablar, toser y expirar.

 

No es necesario aclarar que en aquel momento no tenían acceso al uso de mascarillas y gel antibacterial, (difícilmente había una comprensión de la importancia de la higiene personal).

 

A esto debemos añadir que en el siglo XIV no era conocido el concepto de contagio y la movilidad de las enfermedades (como lo hacemos ahora), por lo que aunque países como Italia escucharon hablar sobre la enfermedad antes de su llegada al continente no era probable que la tomaran en cuenta y menos que se realizarán acciones para evitar su propagación.

 

 

Rumores y creencias alrededor de la peste negra

 

 

La epidemia más fuerte de peste negra se registró entre 1348 y 1350, tiempo en el que la medicina no estaba lo suficientemente desarrollada como para dar una explicación lógica de que ocurría, en aquel entonces la religión prohibía muchos experimentos médicos y gran parte de los tratamientos eran considerados herejía. Por eso en la historia de la peste negra podemos encontrar muchas creencias falsas sobre esta enfermedad.

 

Los griegos tenían la creencia de que el aire era contaminado por algunas sustancias provenientes del centro de la tierra. Esta teoría comenzó a aplicarse frecuentemente en la peste negra y muchos comenzaron a creer que vapores insalubres salían desde las profundidades del planeta y para pararlo debían cubrir el olor del aire con algunas plantas o infusiones.

 

Otra creencia común era la de incompatibilidad de los astros. Se comenzó a decir que Marte, Júpiter y Saturno habían comenzado a unirse y esto tenía consecuencias fatídicas para la humanidad.

 

 

La más popular en Europa, y que incluso hemos llegado a escuchar en la pandemia del coronavirus, es el clásico castigo divino. La peste negra era consecuencia de la ira de Dios por los pecados del hombre.

 

Por último tenemos el racismo. Durante gran parte de la historia la comunidad judía había permanecido apartada de la sociedad que la rodeaba, esto creaba constantes conflictos con las culturas vecinas y mucho racismo alrededor de ellas.

 

Durante la historia de la peste los judíos fueron culpados de la propagación de la enfermedad e incluso se comenzó una persecución contra estas comunidades.

 

 

¿Cómo se combatió?

 

 

En la Edad Media, en realidad no existió una cura específica para la peste negra, sin embargo se encontraron algunos métodos que les permitieron controlar momentáneamente la enfermedad.

 

Uno de los métodos más efectivos durante gran parte de la historia de la peste negra fue la cal sobre las tumbas. Al notar que los velorios que se acostumbraban después de la muerte de los enfermos promovían la expansión de la enfermedad se decidió enterrar rápidamente a los fallecidos en fosas en las que se vertían grandes cantidades de cal viva disuelta en agua.

 

 

Los métodos más efectivos para combatirla fueron las medidas fitosanitarias como la cal viva, el fuego y un mejor saneamiento. Esto sellaba la tumba y mermaba la expansión de la enfermedad. Además, todas las pertenencias personales de los enfermos eran quemadas.

 

Para finalizar, todas las casas en donde alguien había muerto por peste eran marcadas y se realizaba en ellas una limpieza a profundidad, un gran avance para la época porque implementó nuevas medidas de higiene que ayudaron a eliminar diversas enfermedades.

 

 

Un tratamiento médico como tal no fue conocido hasta dos siglos más tarde y durante la plaga del siglo XIV. Los doctores encargados de cuidar a los enfermos solo buscaban disminuir el sufrimiento de estos mientras estudiaban la enfermedad.

 

La mayoría eran médicos jóvenes que estaban tratando de hacerse camino y para atender a sus pacientes usaban una máscara en forma de pico de cuervo en donde guardaban hierbas aromáticas para disminuir aire podrido (del que se creía causante de la enfermedad).

 

 

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Cifras de la peste

 

 

Aunque la pandemia más fuerte fue en 1348, Europa y Asia vivieron con constantes brotes de peste hasta principios del siglo XVIII por lo que para la historia de la peste negra es difícil dar una cifra total de muertes total por esta enfermedad.

 

Se sabe que durante el primer brote aproximadamente aproximadamente 60% de la población en Italia murió por esta enfermedad. Las cifras más optimistas hablan de 25 millones de personas tan solo en Europa.

 

 

Actualidad

 

 

Hoy en día la peste sigue extendiéndose a través de las pulgas de roedores y afecta a aproximadamente 3.000 personas, sobre todo en Estados Unidos, Madagascar, China, India y América del Sur.

 

Sin embargo, hoy en día ya no es una enfermedad mortal (si se detecta a tiempo) es tratada con antibióticos y el 85% de los pacientes tienen una buena mejoría. Además, en cuanto se detecta a un paciente, todas las personas que estuvieron en contacto con esta son puestas en cuarentena para evitar un nuevo brote de la enfermedad.

 

 

La historia de la peste negra nos demuestra que hemos avanzado mucho desde la llegada de la peste y debemos tomar una gran enseñanza de este capítulo. La contención de la enfermedad sólo fue posible gracias a las medidas de sanidad implementadas, que hicieron visible que hasta ese momento no se mantenía la higiene necesaria.

 

Nosotros no hemos ganado en ese aspecto, los últimos días hemos aprendido lo fundamental que resulta el lavado de manos correcto y las medidas de cortesía y salubridad alrededor de los estornudos.

 

 

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