Top
ViveUVM / Lifestyle  / Cada acción cuenta: movimientos feministas que han cambiado la historia
movimientos feministas

Cada acción cuenta: movimientos feministas que han cambiado la historia

A lo largo de la historia las mujeres se han encontrado con una clara desventaja social. Desde la concepción de nuestra cultura el sexo femenino se ha considerado como el “débil” y esto les ha traído grandes desventajas, sin embargo, conscientes de esto han logrado unirse en diferentes momentos y cambiar la historia gracias a sus esfuerzos. Por eso hoy te contaremos los movimientos feministas más importantes de la historia y qué consiguieron con ellos.

 

Roma no se construyó en un día y los derechos de las mujeres tampoco, a lo largo de nuestra historia las mujeres han tenido que levantar la voz para tratar de conseguir una igualdad social y cultural.

 

 

Los movimientos feministas que cambiaron la historia

 

Como seguro recordarás de tus clases de historia, y si no te lo recordamos, después de la Revolución Francesa se promulgó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, un documento que por primera vez declaraba que todos los hombres son iguales ante la ley, con los mismos derechos y obligaciones.

 

El gran problema de este documento es que dejó fuera a un elemento clave de la sociedad, las mujeres. En este cambio social, que buscaba la igualdad de clases se dejó fuera a la mitad de la población y fue esto lo que dio inicio a los primeros movimientos feministas. Por supuesto, esta lucha ha sido larga y no siempre han triunfado sin embargo, cada uno ha conseguido dar grandes pasos hacia la equidad de género (aunque aún no hemos llegado ahí).

 

 

El día que las mujeres pararon Islandia el 24 de octubre de 1975

 

 

En 1975 había sido declarado por la ONU el Año Internacional de la Mujer pero las diferencias de género eran marcadas a simple vista. Por aquel entonces en Islandia los hombres ganaban 40% más que las mujeres en la misma posición laboral y un grupo de mujeres llamado Red Stockings, decidió terminar con esto.

 

Bajo el lema “si las mujeres se paran, se para todo” este colectivo convocó a una huelga llamada “Día Libre de las Mujeres”, en el que el 90% de las mujeres se fueron a huelga y salieron a la calle para protestar. El resultado fue sorprendente el transporte, las escuelas, las fábricas, los bancos, las empresas, las ciudades pararon mientras las mujeres exigían sus derechos.

 

La ciudad colapsó y los hombres tuvieron asumir los papeles de la mujer en todos los sectores (lo quisieran o no) y esto les abrió los ojos. A partir de ese momento la sociedad islandesa comenzó un gran avance hacia la equidad de género, tan solo unos años después tuvo a su primera presidente mujer y actualmente es uno de los mejores países para vivir como mujer.

 

 

Sufragio femenino en Washington el 3 marzo de 1913

 

 

Desde finales del siglo XVIII los primeros movimientos feministas comenzaban a hacer ruido en Reino Unido, las movilizaciones exigían el derecho al voto de las mujeres. Por su parte, en Estados Unidos la mujer no contaba como una ciudadana plena y por lo tanto no tenía derecho al voto y las mujeres habían comenzado a escuchar el ruido que sus compañeras hacían desde el otro lado del Atlántico.

 

Fue entonces cuando más de 5,000 mujeres marcharon por Pennsylvania Avenue en Washington, DC. La marcha se organizó de forma muy parecida a un desfile militar, incluyendo 9 bandas, 4 brigadas a caballo y 20 carrozas y su lema era “Marcha en un espíritu de protesta contra la organización política actual de la sociedad, de la que se excluyó a las mujeres”.

 

La respuesta de los hombres fue violenta, muchos comenzaron a empujar y lanzar insultos a los miembros del desfile. La policía no solo hizo poco para evitar que las mujeres protestantes fueran agredidas, algunos incluso llegaron a insultar a las participantes.

 

Después de esto, Alice Paul, una de feministas a la cabeza de la marcha, comentó ante el público y los periodistas que esta respuesta fue solo un símbolo de maltrato gobierno sistémica de las mujeres al no reconocerlas como ciudadanas, lo que las ponía en una clara situación de vulnerabilidad.

 

En los días posteriores las cabezas de la policía fueron removidas y comenzaron los cambios para que en 1919 se promulgara la Decimonovena Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, en la que se establece que el gobierno federal no puede denegarle a un ciudadano el derecho de voto a causa de su sexo.

 

 

SIGUE LEYENDO: Violencia contra la mujer, un tema del que debemos hablar

 

 

Marcha de las mujeres en Pretoria, Sudáfrica el 9 agosto de 1956

 

 

En África se realizó uno de los movimientos feministas más importantes de la historia, aunque no se hable mucho de él. En 1956, durante los años del apartheid, más de 20.000 mujeres sudafricanas salieron a las calles para protestar en contra de la “Ley del pase”, según esta ley las mujeres negras estaban obligadas a mostrar un documento especial para entrar en las áreas reservadas para las personas blancas.

 

En realidad, la ley no era exclusiva para las mujeres pues esta prohibición se aplicaba para cualquier persona de color. Pero fueron las mujeres que, cansadas de ver cómo sus hijos eran discriminados decidieron alzar la voz en contra del gobierno y lidiar con las consecuencias de que esto representaba (tomando en cuenta que se alzaban en contra de un gobierno racista opresor).

 

Su pliego petitorio tenía escrita la frase: “No pararemos hasta que hayamos conseguido los derechos fundamentales de libertad, justicia y seguridad para nuestros hijos”. La marcha dio resultado y la ley abolida y a partir del nombramiento de Nelson Mandela como presidente en 1994 el 9 de agosto fue decretado como el Día de la Mujer en África.

 

 

Las 187 de Dagenham en Reino Unido el 7 julio de 1968

 

 

Las grandes corporaciones han aportado su granito de arena para la precarización del trabajo de la mujer y la brecha salarial y por ello han sido el foco de muchas de los movimientos feministas de la historia.

 

En 1968 fue el turno de la automotriz Ford quien para esa época era una de las mayores empresas automovilísticas del mundo. Tan solo en Gran Bretaña contaba tenía en su nómina a más de 50.000 hombres y a 187 mujeres. Estas 187 mujeres eran las encargadas de coser los asientos de los automóviles; sin embargo, a diferencia de sus compañeros hombres, ellas trabajaban en una situación más que precaria.

 

Las mujeres laboraban día a día en una estancia sucia, sin iluminación, ni ventilación, para la empresa Ford, sus trabajadoras eran empleadas de segundo nivel y no estaban obligados a darles “mayores comodidades”, pues realizaban una “tarea menor”.

 

Las mujeres cansadas de esto se fueron a paro y abandonaron sus labores para exigir a la empresa igualdad de condiciones. En un primer momento la empresa amenazó con despidos e incluso con cerrar la planta entera, sus compañeros comenzaron a amenazarlas y el gobierno les hizo poco caso, pero ellas se mantuvieron firmes. Tras tres semanas de huelga las mujeres consiguieron un aumento salarial y el compromiso de igualar su categoría como empleadas con los compañeros (aunque por mucho tiempo Ford olvidó esta promesa).

 

Además, gracias al apoyo de la secretaria de empleo de ese momento, Barbara Castle, dos años después lograron que se promulgara Ley de Igualdad Salarial en Inglaterra.

 

 

México está en medio de un momento histórico, el paro nacional del 9 de marzo ha logrado abrir la conversación acerca de la terrible emergencia de violencia de género que se vive en el país. Ha logrado que cada vez más mujeres sean conscientes de la condición de vulnerabilidad en la que se encuentran y busquen métodos para salir de ellos. Esperamos que esto se convierta en uno de aquellos movimientos feministas que cambiaron la historia y que las mujeres encuentren seguridad en su propio país.

 

 

TE PUEDE INTERESAR: ¿Por qué se hará un paro el 9 de marzo?