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La adopción canina: Feria, el rescate de una labrador

Feria, un ejemplo de que la adopción canina cambia vidas

Para que te animes a contar y compartir la historia que has vivido con tu mascota, Vive UVM te trae una de perros. Se trata de Feria, una labradora negra adoptada por un miembro del staff de este sitio. Gracias a la adopción canina, la vida de esta peludita cambió por completo después de haber sido maltratada y abandonada.

 

 

La adopción canina cambia vidas

 

Leonardo ya no quería tener perro. Desde que murió su antiguo lomito, se negaba a tener nuevamente una mascota, sin embargo, Feria apareció en su trayecto de manera curiosa y desde ese primer instante en que se encontraron, ambos ya no se dejaron uno al otro.

 

 

Ellos te escogen

 

Feria, un ejemplo de adopción canina

 

Feria debe su nombre al lugar donde fue dejada con sus patas golpeadas y el cuerpo atado con un cable a un árbol, el recinto ferial del municipio de Solidaridad, Quintana Roo. Allí fue rescatada por SOS El Arca, una organización de Playa del Carmen que salva canes y les da cobijo en un refugio mientras son adoptados.

 

Curaron a Feria para incorporarla a los recorridos de promoción y difusión de adopción canina que se efectuaban en la Quinta Avenida. Días después de eso, Leonardo transitaba por el lugar junto a unos amigos cuando sintió un bulto encima. Era Feria, que había saltado hacia él por un mero gesto juguetón.

 

Por inercia, él la cargó y se puso a acariciarla. Ella respondió con lenguazos. ¡Zaz!, hicieron clic en ese instante. Conmovido por el pasado del animal, además de que le cayó bien, Leonardo tomó la decisión de adoptarla.

 

 

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El amor todo lo puede

 

la adopción canina cambia vidas

 

Con año y medio de edad, poseedora de gran tamaño, gordita por estar esterilizada, Feria fue un reto para que volviera a confiar en los humanos y reinsertarse al mundo. También se trabajó con ella para que recobrara su autoestima. El secreto es paciencia y corazón.

 

Lo primero fue comenzar con pequeños paseos para que sus patitas lesionadas se afianzaran al caminar, esto porque se tropezaba al inicio. Poco a poco fue recuperándose hasta que pudo incluso correr.

 

Con sus amigos, Leonardo organizó un círculo afectivo que consistió en jugar con la perra y pasearla juntos. Esto incluyó terapia verbal para decirle que era bonita, que la querían mucho, que era linda. Era vital que sintiera cariño.

 

 

la adopción canina de Feria

 

Durante más de un año, Feria sufría al dormir por culpa de pesadillas. Los traumas derivados del maltrato se manifestaban con temblorina, ruidos extraños y quejidos. Fueron estragos que desaparecieron paulatinamente mediante un ejercicio sencillo: Leonardo se recostaba junto a ella para abrazarla diciéndole que todo iba a estar bien.

 

Actualmente, la labradora negra disfruta de un ambiente familiar que sabe aprovechar al máximo porque se sabe consentida. Contrario a otros peluditos, no le molesta ir al veterinario y disfruta morder su correa para pasearse sola en el jardín.

 

Trasladada de Playa del Carmen a la Ciudad de México, Feria se ha adaptado de maravilla a una vida muy distinta a la que padeció. Ella y su amo son un ejemplo de que la adopción canina es una oportunidad tanto para el animal como para el ser humano de ser felices.

 

 

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